En Ruta

El lado (a)cuático del Estrecho de Magallanes

viernes, 04 marzo 2016 1002 Views 2 Comments

Me quedé con todas las ganas. Incluso soñé con lo que vería pero no tuve la suerte y desde lejos observé cómo mi hermano David y su novia Carolina de Costa Rica se adentraron a este mar profundo y desconocido. Como no puedo contarla en primera persona, ellos decidieron contar qué vivieron y cómo fue esta experiencia. Aquí su historia.

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Cuando piensas en el Estrecho de Magallanes, piensas en los barcos piratas que lo navegaron en el siglo XIX, piensas en ese único lugar donde los océanos se juntan formando las corrientes más temidas para los navegantes. Piensas también en esos vientos que viajan a grandes velocidades, y en la enorme variedad de especies que lo habitan. Pero te aseguro que muy pocas personas piensan remotamente en la idea de cómo sería sumergirte en estas aguas, con temperaturas bajo cero, y ver con tus propios ojos el mundo que habita en las profundas del Estrecho de Magallanes. Esta es nuestra experiencia como buzos en las gélidas aguas australes.

 

Zodiac en Estrecho de Magallanes

Zodiac en Estrecho de Magallanes

 

Patagonia Diving es la única empresa en la región que te lleva a conocer este mundo. Con ellos la aventura comenzó con un viaje en auto bordeando el estrecho y con vista a la isla grande de Tierra del Fuego. El día estaba nublado y no hacía tanto frío. Manejamos hasta una playa desolada donde el camino ya no nos permitía seguir. Aquí nos embarcamos en un zodiac. Era el primer acercamiento a estas agua, el primer contacto para saber cómo sería enfrentarse a este mar. Hasta ahora parece que muy bien porque las toninas nos escoltaron como reyes.

Fueron 20 minutos hasta el Faro de San Isidro. Es el faro habitable más austral del continente, con más de 100 años de historia y una vista envidiable: Tierra del Fuego en el este, la isla Dawson al sur y al Cabo Froward al oeste. No vamos a negarlo, en un momento pensamos en mudarnos para acá y ser la versión del siglo XXI de la expedición de Douglas Mawson. ¿Por qué no?

Sin embargo, alguien se nos adelantó. Hoy Rodolfo vive en el lugar. Sólo. Lleva ya casi un año observando a exploradores de alma viajera que deciden llegar hacer el sendero a Cabo Forward. No son muchos y por eso somos una novedad para él… semanas sin ver a nadie.

Al desembarcar en la que obviamente es la única hostería de la zona, los guías nos tenían preparada una pequeña merienda. Todo el equipo se encontraba ya dispuesto para la primera inmersión. En el aire se podía sentir la adrenalina de quienes ya tenían experiencia y por supuesto el nerviosismo de los novicios. Luego de una clase básica pero muy necesaria para los nuevos buzos, llegó el momento.

 

Preparando equipo para buceo

Preparando equipo para buceo

 

Aquellos que íbamos a ser bautizados, embarcamos nuevamente en el zodiac para viajar brevemente al sitio de buceo: un naufragio de un barco de vapor de carga de 1884. Según nos contaba el guía, es un naufragio que venía de la ciudad de Liverpool, Inglaterra con destino a Valparaíso, Chile, con pasajeros y cargamento. Su viaje hasta Punta Arenas no tuvo problemas, pero el 20 de septiembre de aquel año, encalla en la restinga que destaca el Cabo San Isidro.

 

Aquí es donde la cosa se pone interesante.

Tocar el agua, hacer ese primer contacto directo con ella… fue, como mínimo, impactante. Pensamos que los trajes evitarían sentir cualquier cosa, pero estábamos equivocados. Llevábamos un semi-dry suit que ciertamente ayudó a mitigar el frío del agua magallánica- no quiero ni imaginar cómo sería sin él- pero la verdad es que la temperatura fue un shock inicial que volver a pensar en ella nos da escalofríos. Quizá este secreto del traje, ayuda a que la gente se atreva y se olvide de las bajas temperaturas para no esquivar la aventura. ¡Muy buena idea!

Sin embargo, rápidamente este shock fue olvidado, casi como por obligación, por el llamado de los guías a iniciar el descenso. Además, no podíamos permitir que este “pequeño” obstáculo impidiera no conocer las profundidades de este mar alejado de todo. Ya estábamos acá.

No había tiempo que perder.

De forma lenta y segura, nuestros cuerpos comenzaron a bajar. Descendimos alrededor de 10-12 metros rodeados por un bosque Kelp y formaciones rocosas. Jamás pensamos que había la posibilidad de ver tanto. No nos imaginábamos un mundo como éste en este lado del mundo. De a poco, empezamos a encontrar en el fondo pedazos del barco naufragado, uno de los pocos representantes de lo que fue la navegación por el Estrecho de Magallanes en épocas ya casi olvidadas. Aún existen en estas aguas pedazos de esa historia, entremezclados con diversas formas de vida submarina que sorprende.

 

Dirk Schories - Patagonia Diving

Dirk Schories – Patagonia Diving

 

 

Con la asistencia de los guías, Carolina navegó entre los bosques de algas que se extendían desde el fondo hasta la superficie. Por mi parte, los nervios ya se habían apoderado de mí por completo y la deje ir a descubrir un poco más de este mundo.

Fue un buceo digno de un lugar tan extremo, lleno de avistamientos de invertebrados, como estrellas de mar, caracoles, moluscos, además de cnidaria, esponjas, artrópodos, pero nuestro favorito fueron las anémonas, llenas de colores. No olvidar los varios tipos de algas que no podríamos pronunciar que le daban un toque distinto a estas profundidades. Luego de 45 minutos buceando, regresamos a la hostería.

La chimenea (pava) estaba ardiendo y mientras acompañamos a Rodolfo pudimos volver a una temperatura normal. Jamás habíamos pasado tanto frío. Pero valió la pena, seguro.  

Fuimos parte de una experiencia única, extrema, primero por esa de sentirse en el lugar más austral del mundo. Y segundo, por descubrir un nuevo mundo, ese que habita bajo sus aguas y del que aún nos queda mucha por descubrir. Hoy tenemos la posibilidad de conocer el Estrecho de Magallanes de una mirada distinta, solo falta saber si te atreves a vivirla”.

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¡Yo me atrevo! Definitivamente esta ruta llegó a mi bucket list de cosas para hacer antes de morir. A ver si en unos meses más comparto mi propia historia bajo las aguas de este gélido mar. Gracias David y Caro por ser los primeros ruteros b de esta aventura por Magallanes.

 


Datos importantes:

Consulta la recomendación en Ruta-B para saber cómo contactar con Patagonia Diving.

Para buzos certificados tienen dos tipos de paquetes full day: Sector Fuerte Bulnes y Cabo San Isidro.

Además de bautismos submarinos en la primera localidad.

Valores: US$150 Full day San Isidro. US$100 Full day Fuerte Bulnes. Bautismo $60.000*.

*Valores a la fecha de publicación de este blog.


Daniela Ruiz

Periodista que descubrió su pasión por viajar a los 14 años cuando hizo su primer viaje sola. Desde ahí que no se queda quieta y cada cierto tiempo sale a descubrir nuevos lugares. No puede salir de viaje sin su frazada tie dye de polar, ni su collar de mundo con un ángel. Uno de sus mayores pasatiempos es hacer brownies y escalar. Sueña con algún día conocer la tierra de sus ancestros Croacia y el continente de hielo, Antártica.

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2 Comments

  1. carlos says:

    hola daniela he buceado en la patagonia argentina en pleno invierno. sentis una gran libertad, una maravillosa experiencia . el traje de neoprene es mas grueso para aislar el frio mas los guantes y tiene como esa especie de gorro para aisla el frio de la cabeza

  2. carlos says:

    hola daniela . he buceado en la patagonia argentina en pleno invierno sentis una gran libertad, una maravillosa experiencia . el traje de neoprene es mas grueso para ailar el frio mas los guantes y tiene como una especie de gorro para aslar el frio de la cabeza. saludoa

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