Grandes Viajeros

Cristian Riquelme y Claudia Quinzio: “En un viaje los planes siempre cambian”

miércoles, 17 febrero 2016 6198 Views 2 Comments
Foto por "De Alaska a Patagonia"

La pareja de chilenos en Alaska, comenzando el viaje

Esta es la historia de un viaje que transformó la vida de una pareja de chilenos. Él se llama Cristian Riquelme, actor de reconocidas telenovelas. Ella, su esposa, Claudia Quinzio, abogada. Y ambos dejaron atrás sus rutinas para hacer realidad un sueño: recorrer el continente americano de punta a punta con su van, sin prisas y sin obligaciones.

A Dorita la tratamos con mucho respeto y jamás se habla de cambiarla o algo así”, dice Claudia con voz cariñosa cuando nos presenta al tercer compañero de esta aventura. Su amuleto. Dora es el auto que desde el 2013 la transporta a ella y a su marido Cristian, por la costa oeste de América. Comenzaron en Inuvik, Canadá, y su meta era llegar a la Patagonia chilena, ojalá en diciembre 2015, aunque “los planes siempre cambian”, reconoce.

Apenas se levantan, Cristian tiene la misión de revisar a Dora y chequear que todo esté bien para afrontar la jornada sin sobresaltos técnicos. Luego, ambos le dedican cariños y la saludan como corresponde. Casi como un ritual. Así aseguran que el viaje de ese día será todo un éxito. De hecho, cuando nos contactamos por primera vez por teléfono, Cristian estaba concentrado en el taller regaloneando a Dora.

Dorita. Foto por "De Alaska a la Patagonia"

Dorita, la camioneta que los llevó de punta a punta por las Américas

Claudia nos cuenta que lo más difícil fue comenzar, partir, salir de casa y ponerse en ruta. Asegura que desde que se conocieron, siempre quisieron cumplir este sueño. “Íbamos a partir pero nunca teníamos la fecha exacta. Determinar cuándo te vas es lo más difícil porque hay que renunciar a todo y abandonarlo todo. No es fácil”, explica. Pero, finalmente, el momento apareció y les salió una oportunidad laboral en Canadá que les obligó a poner la fecha. Ya no había vuelta atrás.

La jornada habitual en la ruta de esta pareja no tiene un rumbo concreto, todo se lo toman con calma y ven en el momento qué harán; algo que, aseguran, han aprendido a hacer en este viaje: “No tenemos ningún itinerario, ni siquiera sabemos dónde iremos cada día”. Pero una cosa sí tienen claro, para ellos “lo principal” del viaje es “la gente”. “Nuestro objetivo es por lo menos conocer a una persona local en cada lugar que vamos”, explican. Esta es la forma que han encontrado para involucrarse más con cada sitio que visitan, y evidentemente, para elegir la mejor ruta.

 

Amigos en ruta  

“Hablamos con Cristian que en el viaje las amistades se forjan muy fuerte. Toda la gente que hemos conocido son ya amigos que considero como si fueran de toda la vida. Y yo creo que es porque se trata de una amistad muy sincera. Ellos no sabían quiénes somos, nosotros no sabíamos quiénes eran ellos, simplemente nos abrieron la puerta por buena onda y sin ningún prejuicio, es una relación súper sincera”, nos cuenta Claudia cuando recuerda a todas las personas que han conocido en esta aventura.

“Los lugares turísticos ni los visitamos, con eso no perdemos el tiempo porque ya sabemos cómo son y es siempre lo mismo”, explica sobre su particular forma de viajar. Para ella, este viaje está centrado en la gente que conocen y es por ellos que se quedan en ciertos lugares y avanzan lento.

“Todos los lugares son maravillosos, cuesta mucho partir de un lugar a otro. Te encariñas. Pero después partes y es como ¡oh bacán! Te reencantas con el viaje de nuevo”, asegura Claudia al pensar en este viaje, que para ella es estar en constante contacto con sus emociones.

 

El quiebre del viaje

Foto por "De Alaska a la Patagonia"

“De Alaska a Patagonia”

Sin embargo, en su ruta de norte a sur del continente americano, hay un lugar especial. El que más les ha marcado. “Nos dimos cuenta en México de que el viaje estaba siendo muy entretenido pero que estaba siendo muy egoísta, que estamos viajando mucho pero solo con beneficio para nosotros y entonces decidimos empezar a trabajar en voluntariados”, cuenta Claudia.

Tras esta reflexión compartida en viaje tuvo un punto y aparte: la pareja estuvo viviendo un mes en un orfanato en la convulsa y selvática zona de Chiapas (México). “Yo llegaba los primeros días medio destrozada porque no sabía cómo reaccionar, después aprendí”, recuerda. “Los niños te cuentan sus historias y es entonces cuando uno dice ¡chuta! yo aquí viajando por el mundo feliz… pero después te sientes realmente feliz porque los acompañaste un tiempo”.

Para ella ésta fue una de las experiencias más fuertes, más felices y más lindas de su aventura. Hasta ahora, claro. Y no duda en asegurar que, a pesar de que la despedida fue “horrible” y le dio mucha pena irse, volverá. Se lo prometieron a los pequeños lacandones y está segura de que así será.

 

Lo que cambió

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“De Alaska a Patagonia”

Viajar te cambia totalmente, no soy la misma persona que cuando partí”, dice cuando recuerda a la Claudia antes de comenzar esta aventura. “Yo creo que ahora tengo otra visión de la vida. Antes yo estaba metida en el sistema totalmente: trabajaba todo el día, llegaba a la casa y hacía lo que hace todo el mundo. Ahora, me doy cuenta que en la vida hay que pasarlo bien, que uno es dueño de su propia vida y puedes decidir si eres feliz o no, si lo pasas bien o lo pasas mal. Uno cree que el sistema te está haciendo eso, pero en verdad eres tú el que tiene que decidirlo”, explica.

“Uno siempre parte con mucho miedo, como también partimos nosotros, pero después te das cuenta que en la ruta todo se soluciona. En todas partes vas a encontrar de todo, estás abierto a recibir cualquier ayuda, a conocer a cualquier tipo de personas, entonces siempre va a salir todo bien. Lo difícil es partir”, insiste Claudia, alentando a la gente a seguir sus sueños, y a olvidarse de los miedos y los problemas que puedan ocurrir en ruta.

Para esta pareja de viajeros sin rumbo pero con destino no hay impedimentos a la hora de iniciar una recorrido como éste. Ella cree que lo más importante es “tener las ganas”, verdaderas ganas de salir de la rutina. Lo demás vendrá de a poco. “Todo el mundo cree que es la plata, que se necesita mucha plata para hacer esto, pero eso es mentira. Porque lo más difícil es tener las ganas de hacerlo, de querer realmente hacerlo porque la plata la vas creando en el camino. Nosotros vendemos artesanía, hacemos pan, empezamos a hacer este programa de televisión para poder financiarlo. Hay que tener creatividad”. Es decir, que “la plata no te puede determinar a hacerlo o no”.

 

Recta final

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Claudia y Cristian en la Antártica chilena

Claudia y Cristian han recorrido el país de punta a punta. “Viajar por Chile es demasiado diverso y radical mientras vas bajando de norte a sur. La diversidad geográfica impresiona mucho, incluso la misma Patagonia tiene su diferencias cuando se recorre la parte continental y la Isla Grande de Tierra del Fuego que es extrema”, agrega Claudia.

Para la pareja, la Patagonia se quedó corta. La verdad es que querían llegar hasta donde no haya para dónde más ir. No resultó Puerto Williams en la Isla Navarino, pero la Antártica, sí. Con un sol radiante, Claudia y Cristian pudieron llegar hasta donde ya no hay más camino, donde solo se puede acceder por avión o barco. “La Antártica es mucho más extremo que el Ártico, allá por lo menos hay civilización y carreteras, la Antártica está aislada de todo. Es como me lo imaginaba: muy blanco y lleno de icebergs, precioso”, cuando describen su extraña sensación de estar en este lugar del mundo.

No esperaban terminar el viaje aquí, era un sueño, una remota posibilidad. Pero las cosas de a poco se dieron para que pudieran pisar el continente blanco y ser de los pocos que pueden decir que han recorrido del Ártico al Antártico.

Volver

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Claudia y Cristian, grandes viajeros b

Estos ruteros b ya se encuentran de regreso en Santiago, el único lugar donde Claudia no viviría pero que de a poco se acostumbra a la rutina de vivir nuevamente en la ciudad. “Viajar es una vida muy entretenida, es difícil volver a lo mismo de antes, de pagar cuentas y hacer todo lo que conlleva vivir en una ciudad como Santiago”. Pero agrega que de todas formas sirve parar un tiempo, “de repente si no paras empiezas a perder la noción del tiempo, por eso es bueno quizás parar un poco, aburrirse y luego partir nuevamente con más ganas”.
Actualmente, Cristian está trabajando en la edición del programa de televisión “De Alaska a la Patagonia” que Ruta-B espera con ansias poder mirar y Claudia terminando detalles del viaje y buscando trabajo como abogada. Próximo destino en mente es la ruta a Siberia por Europa que con lo determinados que son como pareja, seguro sabremos de esta aventura muy pronto.

 

 

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Daniela Ruiz

Periodista que descubrió su pasión por viajar a los 14 años cuando hizo su primer viaje sola. Desde ahí que no se queda quieta y cada cierto tiempo sale a descubrir nuevos lugares. No puede salir de viaje sin su frazada tie dye de polar, ni su collar de mundo con un ángel. Uno de sus mayores pasatiempos es hacer brownies y escalar. Sueña con algún día conocer la tierra de sus ancestros Croacia y el continente de hielo, Antártica.

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2 Comments

  1. Olivia aguayo rivera says:

    Precioso viaje y gran experiencia para atesorar…nada mejor que invertir en viajar,son demasiadas las ventajas y el aprendizaje para crecer como ser persona.

    ¡¡Felicitaciones !!

  2. Pingback: Lambe Queltehue: un verdadero intercambio cultural en África | Blog Ruta-B

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