Grandes Viajeros

Aniko Villalba y su combinación (casi) perfecta: vivir viajando

viernes, 19 febrero 2016 781 Views 0 Comments

Amante de los libros y, de hecho, de todo lo que esté hecho de papel. También del agua, le encanta nadar. Es introvertida, aunque en las entrevistas se desarrolla muy bien y es de aquellas personas (quizás de las pocas) que han logrado combinar su amor por la escritura y los viajes, con su profesión. Su nombre es Aniko Villalba, argentina-húngara, dueña del blog de viajes ‘Viajando por ahí’ en donde cuenta todas sus aventuras recorriendo el mundo de forma lenta desde el 2008.

Aniko Villalba

Aniko Villalba

En el libro “The idle Traveler” de Dan Kieran, Aniko encontró la definición del tipo de viajera que la representaba: slow traveler. “Alguien que no necesariamente buscaba algo sino que pasaba el tiempo en otro lugar, quizá es un viaje que no tiene mucho que ver con el turismo, sino con un viaje quizá terapéutico, un viaje interno”, dice mientras se define como viajera.

Agrega, “tomarse los viajes de una forma más tranquila, no buscar tanto lo turístico sino que dejarse respirar el ambiente del lugar, tampoco preocuparte o sentirte culpable de no estar haciendo lo que deberías estar haciendo en ese lugar. La verdad es que lo importante es lo que es para cada uno”.

 

“Viajo para comprobar qué tan iguales somos”

Las razones de Ani, como le dicen sus cercanos, para viajar son muchas. Pero la principal es la gente. “Me intrigaba ver cómo vivía la gente en otros lugares. A la vez escuchaba los prejuicios que en todos los países existen acerca de los demás, que los de tal país son de tal forma, que los de esta religión son así o asá. Me parecía que no éramos tan distintos, ósea cambiaba la religión, cambiaban las creencias, la forma de vestirse o las comidas pero, en realidad, somos todos iguales. Tenía mucha curiosidad de comprobar si era cierto que éramos todos iguales, si podíamos comunicarnos aunque tuviésemos idiomas distintos”, dice.

En esa misma línea, Aniko no cree que viajar sea sinónimo de escapar. “Todos siempre escapamos de algo en la vida en general. Algunos pueden usar un viaje para eso. Cada cual sabrá. Pero para mí más que un escape es una búsqueda, uno sale porque quiere encontrar algo. No sé, hay gente que usa la droga para escapar de la realidad, yo prefiero irme de viaje y ver cosas nuevas, cambiar de perspectiva. Quizá es un escape para salir de la rutina, de escapar de un estilo de vida que no te gusta”, explica reflexionando igualmente sus razones de viajar.

 

¿Hogar dulce hogar?

La autora de “Días de viaje. Relatos en primera persona” reside en Buenos Aires, lugar que la vio crecer y donde están sus amigos y familia. Sin embargo, la definición de hogar para ella es aún incierta y se nota que es algo que aún piensa y se cuestiona. “No sé, es la gran búsqueda de mi vida. La verdad, no sé, es el lugar donde uno se siente bien, se siente que encaja, que no es de afuera, que puede ser tu ciudad o puede ser cualquier otro lugar del mundo, incluso no tiene por qué ser el lugar donde naciste”, sostiene, “pero también uno puede encontrar su hogar en una persona o en muchas cosas. A mí me encanta el mar,  el día que elija otro lugar para vivir va a ser frente al mar. Me gustaría instalarme en algunos lugares por varios meses, pero no sé si para siempre”.

En Ait Benhaddou, Marruecos

Aniko en Ait Ben Haddou, Marruecos

Aniko estuvo dos años sin volver a su ciudad natal en la Argentina y hace unos meses tuvo la necesidad de frenar y volver por un tiempo. No cree que viajar sea una necesidad, porque todo depende de los ciclos que está viviendo. “Si bien me gusta viajar cuando uno hace algo a veces en exceso, también termina cansando; tenía muchas ganas de volver, de estar quieta, de tener un poco mis rutinas, mis espacios, mi casa. Yo creo que no es tanto una necesidad, sino que lo que a mí me sale. No podría quedarme toda la vida en un lugar porque me gusta moverme. También me gusta ir variando en movimiento, antes me gustaba recorrer un país entero en un mes y le daba toda la vuelta al país. Ahora prefiero quedarme varios meses, quizás en una ciudad y conocer así, a través de la rutina de una ciudad que no es la mía”.

Ahora bien, estar lejos por tanto tiempo de lo que se siente como propio tiene su lado b. “Creo que lo que más empieza a pesar es el tema de la vida de tus amigas. A los 20 ninguna de mis amigas tenía hijos todavía, pero ya cuando estás en los 30, ahí la gente se empieza a casar, a tener hijos, se empieza a morir más gente también, lamentablemente”, dice mientras nos cuenta cómo ha sido su relación con sus seres más cercanos.

Por ejemplo, “mi mejor amiga tiene dos hijos y yo recién los conocí a los 10 meses y luego empiezas a ver que quizá no la voy a ver por mucho tiempo y cuando la vuelvas a ver tendrá 3 años y no la vi crecer”. Agrega que esto no solo le pasa con sus amigas de Buenos Aires, sino que también con aquellas que conoció en sus viajes.

“Es difícil encontrar el punto medio, porque tampoco me puedo quedar por los demás y sentirme frustrada toda la vida. Si uno elije esta vida, tiene que saber que va a estar lejos, siempre”. asegura. Además, una de las cosas que también le duele es sentir que la gente se acostumbra a que ella no esté. “Hacen planes y no me incluyen, porque no se dan cuenta, entonces eso sí me parece re triste. Al final digo es culpa mía, soy yo la que se fue, ¿no?”, explica riéndose de su situación.

 

Países con un antes y un después

A esta incansable viajera de 30 años le cuesta decir qué país fue el que más le marcó. Es difícil decidir porque cree que todos tienen o han tenido un efecto y una importancia en su vida. Sin embargo, Bolivia fue uno de los primeros y fue el que la impulsó a seguir viajando. En este lugar, Aniko se encontró con una joven. Temblaba de frío mientras viajaba en un bus y la joven la tapó con la manta de su bebé.

“Ese gesto fue tan humano, tan simple y tan lindo que para mí eso es viajar, esto es lo que quiero encontrar: la hospitalidad, los gestos”.

Aniko villaba

Aniko con una minoría China

Agrega a sus recuerdos más emotivos China, por lo difícil que fue para ella viajar ahí. “Me movía por pueblitos donde nadie hablaba inglés, era buscar otras formas de comunicarme, estaba frustrada en todo momento”, recuerda. “No solo no es poder hablar sino que es no entender, no poder leer los carteles en la calle, no poder leer un mapa, no saber qué estás pidiendo cuando vas a comer… no puedes hablar nada, nada con nadie”, prosigue relatando antes de remarcar que pese a todo lo anterior le encantó el país aunque la cansó mentalmente mucho.

¿Por qué fue uno de los que más la marcó? Porque ahí se dio cuenta de que si puede viajar por China sin hablar nada de chino por un mes, entonces puede hacer miles de cosas más.

 

Que el viaje guíe el camino

El problema que muchos viajeros quizás tienen es decidir cuál será el próximo destino, pero para Aniko eso está resuelto. “No tengo una agenda, ni tampoco una lista o un orden en particular y tampoco planeo demasiado. Como me gusta hacer viajes largos, en general elijo una región, no es que la elija tampoco, sino que es como que me eligiera a mí”. Todos sus viajes suceden por cómo se va sintiendo. Por ejemplo, el primero a América Latina nace porque era su sueño al salir de la universidad. Luego, el segundo, muchos factores se unieron, entre ellos el dueño de una agencia de viajes le gustaba mucho como escribía y quería ayudarla a seguir. Entonces, le regalo un pasaje a donde ella quisiera con la condición de que debía seguir escribiendo sobre los lugares que visite. Así es como nace Asia donde estuvo un año y medio. Luego, el bichito de conocer a sus ancestros le picó y viajó a Europa.

“Nunca estoy con un plan detallado, ni con una ruta armada, sino que voy dejando que el viaje me guíe un poco”.

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Aniko ‘deconstruída’.

Así mismo, “trato de ver lo que el país me quiere mostrar. Yo te comentaba que mi interés es la gente, pero la verdad es que es la vida cotidiana, no es que los quiera ver haciendo algo en particular, sino que los quiero ver viviendo su día a día, por eso me gusta mucho quedarme en casas de gente o ir a los mercados, sentarme en las plazas. Mi interés la verdad es que es muy simple, no busco grandes cosas”.

Mientras hablamos sobre esto, Aniko está con un lápiz y lo que me imagino que es una hoja. Le pregunto si se considera una persona observadora. “Supongo que sí, toda mi vida fui así, he sido de hablar poco y mirar y escribir mucho, siempre tengo mis libretas encima, creo que lo tengo muy naturalizado. Me encanta mirar”, afirma reflexionando.

“Si yo fuera con una lista de las cosas que quiero hacer en cada país, creo que me aburriría”.

 

Viajar como mujer y sola

Esta trotamundos recorre todo a pie o en bicicleta, y dice encontrar diferencias entre viajar siendo hombre, mujer o hacerlo en solitario. “Yo antes pensaba que siendo mujer era mucho más peligroso, pero después te vas y te das cuenta de que sí, es peligroso tal vez, pero a la vez la gente te cuida mucho. Recibes mucha protección de la gente local, sobre todo de madres, de familias, de chicas, ósea entre mujeres”. Explica que para un hombre es todo más difícil porque la gente “los ve más fuertes” y piensa que se las pueden arreglar, se sabrán cuidar solos. “Para las chicas es mucho más fácil conocer a las mujeres locales, sobre todo en las culturas donde la diferencia del rol está muy marcada porque se les prohíbe hablar con hombres que no sean los cercanos a la familia”, explica.

 

Mis miedos, sus miedos: obstáculos que superar

Aniko le tiene miedo a los escenarios, pero aún así realizó una charla TedTalk en Argentina. También le tiene miedo a los aviones, pero aún así viaja por todo el mundo. Los miedos son muchas veces los que nos impiden a realizar nuestros sueños pero “el miedo de los demás es uno de los mayores obstáculos”, dice. “Yo estaba segura de lo que yo quería pero cuando se lo comencé a comentar a otra gente me empezaron a decir ‘pero cómo, vos sos mujer, cómo te vas a ir sola, cómo vas hacer cuando vuelvas, no vas a tener trabajo, cómo lo vas hacer para trabajar, nadie te va a contratar, ninguna empresa contrata a alguien que se fue un año’… Uno dice bueno si todos me lo están diciendo hay algo que no estoy viendo. Pero eran miedo de ellos, que por un lado entiendo, te quieren cuidar, pero no eran mis propios miedos”.

En Marruecos

Aniko en Marruecos

Una de las tantas cosas que la gente también le decía antes de partir era que nunca iba a poder tener una relación, nunca iba a poder tener pareja, “como si para tener pareja hubiera que quedarse quieto en un solo lugar”, dice burlándose un poco. “Al principio, me fui con la idea de que iba a viajar sola para siempre (…) pero después uno se da cuenta de que uno puede tener una relación viajando obviamente mientras tu pareja viaje también”. Actualmente vive con su pareja, un chico francés y ambos tienen el mismo estilo de vida.

 

¿Valiente?

“No”. Lo dice demasiado segura y le sale una risa cuestionando la pregunta. Por ejemplo, piensa que no podría saltar de un paracaídas, pero luego reflexiona mirando hacia la ventana y dice: “Sí, seguramente sí, te enseña a confiar en ti mismo, en tus capacidad y en las cosas que eres capaz de hacer. Pero no en otras cosas, ósea yo soy muy miedosa, no es que sea la mujer de acero. Yo quería tener una vida distinta, ser la dueña de mis tiempos, decidir a qué hora trabajar, dónde trabajar y trabajar para mí. Tal vez la valentía estuvo en animarme a seguir eso”. Y explica que entiende más el concepto de valentía a la hora de ir en contra de un sistema y un modo de vida que nos hacen creer que es el único cuando, la verdad, no lo es.

 

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No soy la misma, pero la esencia se mantiene

“En esencia sigo siendo yo. Pero hay cosas que cambian”. Dice la viajera que cuando comenzó su aventura estaba llena de entusiasmo y en la cima de la emoción. “Después, a medida que sigues viajando, baja un poquito todo: me encanta vivir viajando, me hace muy feliz y lo elijo, pero a la vez me doy cuenta de que no es una vida perfecta”.

“Uno sigue teniendo sus problemas, sus tristezas, sus angustias, te enamoras, te rompen el corazón, que se muere alguien y no estás. También pasan muchas cosas durante un viaje que no son tan lindas, que te van transformando”, explica sobre su evolución.

“Supongo que es algo que te das cuenta cuando lo llevas haciendo por mucho tiempo. Quizá si te vas de viaje 15 días al año, esos días los vas a querer y anhelar siempre, esperas todo el año para irte y luego te vas y vuelves a tu rutina. Pero cuando haces eso no solo los 15 días sino todo el año, se convierte en una normalidad. Uno no puede tener ese éxtasis durante 8 años, a menos yo no puedo, imposible”, asegura riendo.

Actualmente, Aniko está trabajando en los detalles de su próximo libro, que se lanza a fines de marzo principios de abril. Será ahí donde conoceremos otra de sus facetas y de sus últimas aventuras por el mundo. Mientras tanto, seguiremos leyendo su blog y lo que significa para ella “vivir viajando”.

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Aniko en pocas palabras: 

  • Lugar favorito: Indonesia
  • Mejor recuerdo: Haber pasado un mes y medio jugando con el hijo de mi amiga en Perú.
  • Lo que siempre traigo de los viajes: Libros
  • Algún objeto de viaje con el que no puedes viajar: No puedo viajar con maleta
  • Algún objeto favorito de viaje: Un colgante de geisha chiquitita de madera que compre en Barcelona y siempre la uso
  • Peor experiencia: Que me roben la computadora y la cámara
  • Define Viajar: Buscar
  • Nuevos sueños: Tener familia y viajar en familia
  • Mejor plato de comida: roti canai con teh tarik, un plato malasio 
  • Noche perfecta: Cualquier lugar donde pueda mirar el mar.

 

“Me intrigaba ver cómo vivía la gente en otros lugares. A la vez escuchaba los prejuicios que en todos los países existen acerca de los demás, que los de tal país son de tal forma, que los de tal religión son así o asá. Me parecía que no éramos tan distintos, ósea cambiaba la religión, cambiaban las creencias, la forma de vestirse o las comidas pero, en realidad, somos todos iguales. Tenía mucha curiosidad de comprobar si era cierto que éramos todos iguales, si podíamos comunicarnos aunque tuviésemos idiomas distintos” nos cuenta la viajera y bloguera Aniko Villalba @anikovillalba Lee la entrevista completa en nuestro blog #viajero #turismo #ruterob #rutab #viajandoporahi #mundo #travel #anikovillalba #china #viajera #comunidad #viajando #travelling #instatravel #instapic #cultura

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Daniela Ruiz

Periodista que descubrió su pasión por viajar a los 14 años cuando hizo su primer viaje sola. Desde ahí que no se queda quieta y cada cierto tiempo sale a descubrir nuevos lugares. No puede salir de viaje sin su frazada tie dye de polar, ni su collar de mundo con un ángel. Uno de sus mayores pasatiempos es hacer brownies y escalar. Sueña con algún día conocer la tierra de sus ancestros Croacia y el continente de hielo, Antártica.

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